En México el día del niño se celebra el 30 de abril con motivo al día internacional de los Derechos Universales de los niños. Para celebrar este día, las familias mexicanas acostumbran obsequiar diversos regalos a los más pequeños de la familia.

Como muchos podemos recordar, nuestra infancia estuvo llena de momentos alegres e inolvidables. Donde no sabíamos nada acerca de las preocupaciones y problemas; nuestro más grande propósito sólo era divertirnos.

Muchos de los juegos con los que nos entreteníamos terminaron reflejando nuestro futuro. Desde el niño que jugaba a “curar” a sus juguetes enfermos, que termina siendo médico, la niña que prefirió un telescopio que muñecas, y terminó siendo astróloga, así como aquel niño que nunca soltaba su balón, y hoy es un gran futbolista. Una buena infancia, determina un buen futuro.

¿A qué nos referimos con una buena infancia?, a dejarlos ser niños. Que disfruten sus juguetes, a sus amigos, que dibujen, que corran, que griten, que caigan y se levanten, que salgan a la calle, jueguen en la lluvia o hagan montañas de arena.

La infancia termina, pero los recuerdos se quedan para siempre, y es ahí donde ese niño interior se queda o se va, en la edad adulta. Nunca dejemos de disfrutar esos pequeños detalles, de sorprendernos con algo nuevo, de descubrir nuevos sabores y sensaciones.

No olvidemos nuestras caricaturas favoritas, las películas que nos marcaron, los juegos que compartíamos con nuestros amigos, las risas, e incluso los miedos que quizás ya superamos, o aún nos persiguen, pero nos siguen recordando la época maravillosa de nuestra niñez.

Algún día tendrás hijos, o quizás ya los tienes, y debes recordar que te gustaba, y que no te gustaba, hacer en esa época. Para dejarlo, para apoyarlo y comprenderlo. Para dejarlo que disfrute su infancia, abrazarlo cuando tenga miedo, y hacerlo reír con detalles sencillos.

Llenarlo de juguetes, sin llegar a consentirlo de más, educarlo firmemente, pero evitar ser demasiado estricto, y mucho menos violento, porque al final de cuentas, tú también fuiste niño, recibiste regaños, te metiste en problemas, y aprendiste de ellos.

Es importante que recordemos que todos aún tenemos a un niño dentro de nosotros y de vez en cuando es bueno dejarlo salir para recordar lo bien que se siente sonreír sin razón alguna, disfrutar de nuestros seres queridos y sobre todo aprender a disfrutar como lo hacíamos de pequeños.

Nunca dejemos de ser niños, nunca dejemos de soñar, de emocionarnos, de sonreír y festejemos este 30 de abril, que a pesar de ser adultos, conservamos nuestro niño interior.