La prudencia es la virtud que nos ayuda a actuar con mayor conciencia frente a situaciones diarias de la vida. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador.

La película “Doce hombres sin piedad”, presenta a un jurado debatiéndose en torno a la decisión sobre un chico, de la cual depende su vida. Uno de los jurados fue prudente votando no culpable teniendo como soporte sus propias dudas razonables, los demás miembros del jurado votaron pensando en sus propios intereses y fueron tercos en sus ideas.

Las personas que manejan esta virtud toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito, en las situaciones más difíciles se muestran con calma y serenidad, entre otras cuestiones.

Es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la moralidad de los demás como primera medida y como símbolo de respeto hacia nuestra sociedad.

Los verdaderos beneficios de actuar con prudencia son; conservar un buen estado de salud, física, mental y espiritual; manejar nuestro presupuesto apropiadamente, cuidar de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar.

La prudencia nos guía por el camino más seguro, construyendo en nosotros una personalidad más segura y perseverante, capaz de comprometerse en todo, el cual creará confianza y manifestará amabilidad.