Justo donde se quedó la segunda parte arrancamos esta tercera. John acaba de ser expulsado y su cabeza tiene precio, el tiempo que tenía para huir se termina y todos los asesinos del mundo estarán sobre su cabeza.

A él solo le importan dos cosas, su perro y sobrevivir, en ese orden, para lograrlo debe buscar cualquier ayuda posible, aunque quien lo haga, pagará consecuencias también.

Las primeras dos partes de la saga fueron, agresivas, llenas de balas y cuchillos, pero algo cambia en esta tercera. Las peleas cuerpo a cuerpo son lo importante, claro que hay balazos, pero principalmente hay golpes, peleas, cuchillos volando y sangre, mucha sangre.

Se nota el arduo trabajo de Keanu Reeves para lograr la piruetas y escenas de acción, sabemos que desde Matrix el aprendió distintas artes marciales y estilos de lucha cuerpo a cuerpo, se nota, aunque la edad ya no es la misma, es un poco más lento, pero no menos letal.

Si están esperando una película en donde todo tenga sentido y explicación, que sea una obra de arte y una oda al séptimo arte, pues se equivocaron. Aquí hay adrenalina, golpes, testosterona, agresividad y mucho amor por los animales. Porque nos sigue quedando claro algo, el tema principal de John Wick es: Matar a todo el que dañe a un animal, en especial un perro.

Brincos, golpes y una persecución épica a caballo, la escena del establo es brutal, igual que la escena que comparte Keanu y Halle Berry en Marruecos, con perros incluidos y mucha acción constante.
¿John Wick es tan genial?, no les diré como ni cuando, pero mata a alguien con un libro, ¡CON UN LIBRO!.

Se enfrenta a ninjas, hombres, mujeres y todo lo que pueda golpear, atropellar o golpear con las patas de un caballo. John Wick se afianza como una de las franquicias de acción más espectaculares de todos los tiempos, y Keanu Reeves como uno de los grandes actores y más queridos.

Un elenco fenomenal, desde Anjelica Houston, Halle Berry, Ian McShane, Laurence Fishbourne entre muchos otros. Emoción, coreografías espectaculares, colores increíbles, secuencias perfectas y una fotografía muy bien cuidada.

Una película de acción que no pretende ser nada más, no busca engañar a nadie, es adrenalina, testosterona y emoción de inicio a fin… aunque quizás no es el fin.